Los cuentos de hadas, formaron parte de mi infancia desde los cuatro años, cuando mi mamà, cuyo bisabuelo era el loco del pueblo porque en herencia sòlo habìa dejado un baùl lleno de libros, me iniciò en ese mundo màgico de princesas y dragones.
El recuerdo de mi papà leyèndome, va a formar para siempre, parte de mi vida.Lo veo con un libro en la mano,uno, que me contò tantas veces, que todavìa repito....."Eneas Slattery era un vaquero errante, una especie de cow-boy vagabundo, que no se asentaba jamàs en ningun ranch y que preferìa ganarse la vida en los rodeos de aquì y de allà...........
Pero tan importantes como el propio cuento estaban las ilustraciones, fascinantes y màgicas, que espiaba curiosa mientras me leìan,y que me asustaban en la noche con cada crujir de los muebles.
Aquì van entonces, ellas, para recordar viejos terrores nocturnos.
Roxel.
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